viernes, 15 de julio de 2011

24 de junio día de Carlos Gardel



Gardel comenzó su carrera cantando en bares y fiestas. En 1913 formó el dúo con Razzano, cantando canciones populares y tonadas criollas. Inventó el tango-canción siendo Mi noche triste su primer éxito. En los años 20 y 30 se acrecentó su popularidad debido a su actuación en los clubes nocturnos y películas.
En su prolífera producción registró  770 temas, de los cuales 514 eran tangos.
Con su aceptación en Francia y España, fue reconocido por la elite argentina, quien hasta entonces rechazaba el tango por lo humilde de su origen. Según sus palabras “no basta con tener la voz más melodiosa para entonar un tango sino que hay que sentirlo y vivir su espíritu”.
Al momento de su trágica muerte en Medellín el 24 de junio de 1935, se volvió inmortal.
En su homenaje fue declarado el 11 de diciembre, fecha de su nacimiento, Día Nacional del Tango.
Como demostración de sus profundos sentimientos hacia las orillas rioplatenses, les transcribimos:
“Carta al Río de la Plata”
“A mi viejo y tan querido Río de la Plata:
En mi camarín de la Ópera de París, te recuerdo y te escribo. Y mi carta sé que te llegará buscando el caminito soleado que por dentro aún me guía, y a veces me aleja hasta llorar.
Una gaviota tuya abre mi espejo, y hablan Mamá, Razzano, Alippi, Mi noche triste, el Mono, Buenos Aires, Le Pera, y, al fin, veo mi cara que sonríe, y quisiera ser la cara de todos.
Del escenario vuelvo recién. Y aún no lo creo: el silencio, las violas, el canto, la ovación. ¡Demasiado, mi viejo! Sólo hago lo que puedo, liberando a unos pájaros que hay en mi corazón.
El Tango, ¡qué misterio! El mundo se ha hecho un patio, y reyes y genios oyen, como si “Tosca” fuera, esa cosita nuestra del muchacho de barrio que en el balcón decía: “¡Ah, el día que me quieras!”
Media vida di al Tango, y él me dio mil amigos. Pero aún tengo el alma del gallo bataraz, y estoy agradecido: no habrá pena ni olvido ni fin, en otra vida que les daré, verás.
Es todo, por hoy. ¿Mañana? Sabe Dios. Me resigna saber que sólo los ríos envejecen cantando. Y bueno, hermano. Ahora, juntá a tus dos orillas, besalas en mi nombre. Y adiós.”
Tu siempre
                             Carlos
                         Francia - 1929